El libro tibetano de los muertos o Bhardo Todol

El libro tibetano de los muertos o Bhardo Todol
Autor: Padma Sambhava
Editorial: Editorial Kairós
Fecha de publicación: 1994
Idioma: Castellano
Coordinación y corrección:Robert A Thurman
Diseño: Colección Clásicos
Impresión: 368 páginas

El llamado «Libro Tibetano de los Muertos» ha sido reconocido durante siglos como un clásico de la sabiduría budista y del pensamiento religioso. Más recientemente, ha alcanzado gran influencia en el mundo occidental por sus penetraciones psicológicas sobre el proceso de la muerte y del morir, y por lo que puede enseñarnos acerca de nuestras vidas. También ha resultado de ayuda en los procesos de duelo de personas que recientemente han perdido a algún ser querido.

Compuesto en el siglo VIII d. de C., su intención es la de preparar al alma para las adversidades y transformaciones del más allá. Su profundo mensaje es que el arte de morir es tan importante como el de vivir. Extraído de las tradiciones espirituales tibetanas, nos muestra los funcionamientos de la mente en sus diversas manifestaciones -aterradoras y tranquilizadoras, iracundas y hermosas-, que aparecen más claramente en la conciencia del difunto. Reconociendo dichas manifestaciones podremos alcanzar el estado de iluminación, tanto en esta existencia como en la venidera.

La presente traducción con prólogo del Dalai Lama conserva la forma y el espíritu del original, y ha sido especialmente preparada para los lectores occidentales por Robert A. Thurman, uno de los más importantes eruditos sobre el Tíbet, además de estrecho colaborador del Dalai Lama. Existen numerosas ediciones de diferentes editoriales y traducciones.

El Bardo Thodol, o  Libro Tibetano de los Muertos (Liberación mediante la Audición en el Plano  posterior  a  la  Muerte),  es  una  guía de  instrucciones  para  los  fallecidos  y  los  moribundos,  en  virtud  de  que  se  considera  que  la  muerte  dura  49  días,  después  de  los  cuales  sobreviene  un  renacimiento  en  el  ciclo  del  renacimiento.  Según  la  tradición,  el  libro  fue  escrito  por  Padmasambhava,  el  fundador  del  lamaísmo  tibetano,  en  el  siglo  VIII.

Con independencia de su claro contexto budista, el Bardo Thodol puede ser concebido como un libro de preparación adecuada para la muerte. El libro es leído al moribundo o al recién fallecido como una auténtica guía para que el difunto comprenda el período de su  existencia  actual  (muerto),  y  para,  así,  penetrar  en  el  nuevo  mundo  que  la  muerte  representa  o  en  el  proceso  que  debe  seguirse  después  de  fallecer.  El  bardo,  que  da nombre  al  texto,  se  convierte  en  una  suerte de  estado  intermedio  entre  la  muerte  y  el  renacimiento  o  la  liberación.  Para  el  budismo  tibetano,  al  morir,  la  conciencia  de  un  individuo  entra  en  el  bardo,  que  tiene  una  duración  de  cuarenta  y  nueve  días,  antes  de  renacer  en  otro  estado  de  reencarnación  (humano,  divino,  demoníaco,  animalesco,  fantasmal o infernal), de acuerdo al karma poseído.

Las  persecuciones  del  budismo  en  Tíbet  a  lo  largo  del  siglo  IX,  motivaron  el  ocultamiento  del  texto,  tras  una  serie  de  ceremonias,  en  cuevas  y  lugares  recónditos.  Tras la expulsión de gran número de budistas de la montañosa región tibetana, muchos ejemplares permanecieron escondidos, hasta su recuperación en las siguientes centurias, momento en el que adquieren el nombre de Termas (derivado del término Gter, tesoros), mientras que los propagadores de sus enseñanzas se llamaron Reveladores del Tesoro.

Bardo  Thodol  es  un  texto  que  trata  el  ciclo  total  de  la  existencia  samsárica,  entre  la muerte  y  el  nacimiento.  Los  ritos  mortuorios  que  aquí  se  plantean  tienen  un  gran  parecido con aquellos egipcios narrados en el Libro de la Salida a la Luz del Día (Libro de los Muertos), como ocurre con la restauración del principio de la conciencia después del “desmayo”, que sigue inmediatamente a la muerte, y el acostumbrar al difunto en su nuevo  medio  ambiente  o,  incluso,  con  el  pesaje  del  alma  por  la  divinidad  tibetana  de Dharma-Raja o Shinje-chho-gyal (Rey de los Muertos), quien sostiene un espejo donde el  alma  se  observa  en  su  completa  desnudez  mientras  su  siervo  Shinje  (un  mono)  va  colocando  ante  él  guijarros  negros  y  blancos,  de  forma  parecida  al  pesaje  del  corazón  del difunto con la pluma de la Diosa de la Verdad, el Orden y la Justicia egipcia (Maat).

Es  probable  que  el  texto  recoja  también,  esencialmente,  rituales  de  la  religión  Bon, animismo que prevalecía en el Tibet antes de la llegada del budismo. El  Bardo  Thodol  busca,  esencialmente,  liberar  a  los  seres  encarnados.  Su  correcta lectura hará que los devotos con un entendimiento avanzado hagan la transferencia en el momento de morir, sin pasar por caminos intermedios, yendo directamente por el gran camino  derecho  y  ascendente.  Aquellos  menos  entrenados  en  los  asuntos  espirituales,  una  vez  que  reconocen  la  Clara  Luz  en  el  Chikhai  Bardo,  irán  por  la  vía  ascendente  también,  pero  los  que  están  por  debajo  de  estos  sólo  serán  liberados,  en  función  de  su capacidad  propia  y  sus  conexiones  kármicas,  cuando  las  deidades  Apacibles  y  las Irritadas brillen sobre ellos en el Chonyid Bardo. Los que tienen un buen karma débil, cuyo  oscurecimiento  es  enorme  por  culpa  de  sus  males  acciones,  deben  errar  cada  vez  más  hacia  abajo  hasta  el  Sidpa  Bardo,  donde  habrá  varios  tipos  de  confrontaciones  y llamadas. Los que tienen una relación kármica más tenue aun, porque son incapaces de reconocer, caen desesperadamente bajo el predominio del terror.

Estos fallecidos tienen que  pasar  por  diversos  grados  de  enseñanza  para  escoger  una  puerta  de  las  matrices.  Incluso  el  más  bajo,  el  que  proviene  del  orden  de  los  animales,  es  capaz,  por  la  aplicación del refugio, de evitar entrar en la desgracia, adquiriendo un cuerpo humano, libre y bien dotado, para que en su próximo renacimiento pueda encontrar y ser guiado por un gurú virtuoso y obtenga votos que lo salven.

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