Frío Glacial
Título original: Grand Froid, Back in Business
Director: Gérard Pautonnier
Reparto: Jean-Pierre Bacri, Arthur Dupont, Féodor Atkine, Stéphane Bissot, Olivier Gourmet
Año: 2017 (Estrenada en Francia el 28 de junio)
País: Francia, Bélgica y Polonia
Duración: 86 min
Género: Comedia dramática
Fotografía: Philippe Guilbert y Zoé Vink
Música: Christophe Julien
Montaje: Nassim Gordji Tehrani
Producción: Denis Carot
Estreno en España: No estrenada

Una pequeña villa belga, en medio de un invierno helado; y perdida en una calle sacada del escenario de un western se encuentra el negocio de pompas fúnebres de Edmond Zweck que está al borde de la quiebra. La compañía tiene solo dos empleados: Georges, el brazo derecho de Zweck, y Eddy, un joven incorporado y sin experiencia en el negocio. Una buena mañana, sin embargo, aparece una cliente que les da la oportunidad para  llevar a un difunto a su última morada. Pero mientras los empleados funerarios van en busca del cementerio, el cortejo fúnebre se pierde y el viaje se convierte en un fiasco. Una hilarante crítica de las empresas del mundo funerario y por tanto una reflexión sobre el propio funeral.

 

No hay muchos documentos cinematográficos sobre el mundo funerario. A penas unos pocos documentales, como por ejemplo el francés “Le Domaine” (2015) de Greg Nieuviarts. En el ámbito de la ficción todavía son menos ya que ni el cine ni la televisión se prodigan en ironizar sobre el mundo funerario, aunque sólo cuando hay crítica se avanza.

En el año 2001 se estrenó la serie titulada A dos metros bajo tierra (en inglés Six feet under) en la que los protagonistas son una familia disruptiva de una empresa funeraria. También, en el mundo anglosajón, ha habido algunas que otras piezas cinematográficas mordaces, como Un funeral de muerte (2007). En cualquier caso, hay pocas críticas sobre el sector funerario. Grand Froid o en su título en la versión internacional como Back in Business (2017) es una película francesa que podríamos traducir por “frío extremo” o “frío glacial” en la que se satiriza el mundo funerario como metáfora de la vida y la muerte misma.

La cinta de una hora y media envuelve al espectador en un manto de fría nieve y ventiscas acompañando a un coche fúnebre que se ha perdido camino del cementerio, una clara alegoría simbólica de lo que es la vida en si misma para muchas personas, un recorrido hacia ninguna parte.

Todo empieza cuando en el negocio funerario que regenta Edmon Zwek, a punto de quiebra, por estar gestionado por un desafortunado propietario que regenta un anticuado establecimiento, entra una señora viuda afligida, una mujer burguesa que les propone llevar a su difunto marido a un cementerio distante. El propietario de la funeraria ve en su cliente finado la oportunidad esperada para salvar el negocio, por lo que organiza un convoy funerario. Es una película de enredos, de amigos y de personajes entrañables, tamizada por los tintes de lo que podríamos denominar surrealismo macabro.

La película se basa en una adaptación de la novela de Joël Egloff titulada “Edmond Ganglion et fils“, publicada en 1999 y reeditada con motivo de la presentación del film, que se desarrolla en el seno de la pequeña compañía funeraria de Edmond Zweck, en caída económica desesperada, pero que es a la vez el rayo de sol del entuerto, la luz al final del túnel.

En este mundo singular es donde conviven dos visiones antagónicas pero complementarias, la de Georges, un viejo sepulturero, paciente que busca como dejar un epitafio en su futura tumba tras una vida angustiosa y vacia y la de Eddy, un joven sin experiencia pero soñador que se pregunta “¿crees que estamos más tiempo no nacidos o más tiempos muertos?”  En definitiva un metáfora sobre la vida y la muerte.

La película, ambientada en un pueblo belga con un larga calle de edificios heteróclitos en la que frente a frente conviven las pompas fúnebres y un restaurante. El viaje del coche fúnebre fue rodado en Polonia en pleno mes de febrero, lo cual permitió poner en el ambiente glacial sin efectos especiales digitales como son los elementos de la naturaleza creadores de los torbellinos de nieve y del lago helado, ambos elementos básicos en la historia. Grand Froid nos ofrece una galería de retratos sabrosos de una sana ocurrencia que sin duda ayuda a perder el miedo al mundo funerario.

Grand Froid está magistralmente interpretada por Jean-Pierre Bacri encarnando a un empresario funerario más gruñón que nunca, por Olivier Gourmet como jefe melancolíco que comparte su vejez con un apuesto Arthur Dupont, que da vida a un inexperto empleado, poeta y profundamente alérgico a la muerte. Un trío de actores que se ponen en la piel de valores vitales con la chaqueta de hombres de pompas fúnebres para conducir una especie de road movie a modo de viaje iniciático sobre la muerte.

Trailer en francés

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