El cementerio natural de Niort

La ciudad francesa de Niort (Deux-Sèvres), con casi 60.000 habitantes, está situada cerca de la costa atlántica, entre Poitiers y La Rochelle y a las puertas del parque Regional Natural de las Marais Poitivin. Esta ciudad ofrece desde febrero 2014 una alternativa a los modelos actuales de necrópolis. Se trata de un cementerio natural de unas 4,5 hectáreas ubicado en el distrito de Souché, en un entorno rural y boscoso. Este lugar memorial y de contemplación fue diseñado para minimizar la huella ecológica de los cementerios y conectar al visitante lo más posible con la naturaleza.

En este cementerio boscoso hay habilitados espacios para inhumar en el suelo un ataúd o urna fabricados con materiales biodegradables. La tradicional tumba con su portentosa lápida en este cementerio natural ha sido reemplazado por una discreta piedra que identifica el lugar donde reposan los restos mortales  de la persona.

Una iniciativa municipal ecológica y minimalista

No hay duda que en muchos aspectos medioambientales, el papel de las ciudades es fundamental. En este caso, el cementerio fue diseñado por los servicios municipales de Niort en un lugar antiguamente ocupado por una cantera. El punto de partida para la recuperación de este espacio fue precisamente aprovechar la  riqueza natural que estaba creciendo y complementada con un tratamiento ornamental de gran calidad junto con esculturas y otros elementos. En el mantenimiento del espacio está prohibido el uso de productos fitosanitarios

El padre del proyecto, un funerario con más de 40 años de experiencia, Dominique Bodin, fue quien convenció al ayuntamiento de Niort para experimentar con un cementerio donde se pondría el sentido común ecológico a la hora de inhumar a las personas. El cementerio está destinado sólo a las personas residentes a Niort o que fallecieran en la ciudad ya que desde su inauguración las peticiones para ser enterrado en este lugar no han parado.

Además de la ornamentación vegetal hay también esculturas y elementos espirituales conmemorativos para dar la bienvenida a la meditación. Uno de los responsables del cementerio argumenta que “imaginamos a las almas apaciguadas, devueltas a la naturaleza de la manera más simple posible, sin grandilocuencia”. En este sentido, en la entrada del parque funerario reza la frase del Gilles Clément “Para hacer un jardín basta un trozo de tierra y la eternidad”. La eternidad la encuentran los cuerpos que reposan en este espacio memorial singular y único en Francia.

En el cementerio natural de Souché en Niort, no hay aglomeraciones de ninchos de hormigón sino sólo tierra donde ubicar las  urnas (biodegradables) o los ataúdes (de madera sin barnices o cartón sin tratar) ya que estos estarán  en contacto directo con la tierra.

A las familias  que quieren enterrar a sus seres queridos se los alienta a vestir el cadáver con prendas de origen vegetal y orgánicas  y lógicamente se rechaza cualquier tratamiento de tanatopraxia o tanatoestética.

Único en Francia: simplicidad natural

Los cementerios jardines o naturales son comunes en el Reino Unido donde desde los años noventa hay más de 270 por toda la isla y en Bélgica, en la zona valona suman 126 los que tienen la etiqueta de cementerios naturales (básicamente que no utilizan pesticidas en el recinto funerario). Pero en Francia, la apuesta de Niort en la zona de Souché, sigue siendo por ahora única ya que pretende dar respuesta global a la huella ecológica ligada al deceso. De ahí que se entierre directamente en el seno de la tierra.

En Niort se habla de la tanatomorfosis o del proceso de descomposición más natural posible del cuerpo del fallecido, siendo conscientes que actualmente nuestros cuerpos van acompañados de un sinfín de productos químicos en forma de medicamentos, de prótesis, etc.  Por eso se intenta minimizar este impacto de forma que la tanatomorfosis alimente la propia fertilidad del lugar. Algo que obviamos por ejemplo con la cremación, pues toda la contaminación residente en el fallecido deberá quedar atrapada en los filtros de los hornos (cuando hay los adecuados).

Su creación no estuvo exenta de críticas al principio. Algunos fundamentalistas acusaron a la municipalidad de dar rienda suelta a la blasfemia pues los cuerpos se disuelven en la tierra en lugar de permanecer en un espacio único y personalizado dentro de la tumba de hormigón. Además el proyecto fue enteramente realizado por los empleados de jardinería del municipio, lo cual dió más implicación a la población.

Este cementerio pone en evidencia que la muerte va acompañada de una pléyade de productos tóxicos. No somos conscientes de ello hasta que debemos enterrar a un féretro en la tierra sin más. Entonces desde los materiales del ataúd hasta lo que viste el fallecido o el tratamiento de conservación que pudiera recibir es importante. Sin duda, las experiencias de los cementerios naturales como el de Niort sirven para cuestionar algo que nos acompaña desde los años setenta cuando los cementerios empezaron a diseñarse como metrópolis de hormigón. Desde entonces la muerte se separó de la naturaleza al igual que hicimos con la vida.

Un proyecto innovador y barato

El cementerio de Souché en Niort se ubica en una antigua cantera de terrenos municipales que había sido abandonada hacia varias décadas por lo que la revegetación natural empezaba a dominar el espacio. En 2010 y bajo el impulso de Dominique Bodin y con la aquiescencia de la entonces alcaldesa de la ciudad, Geneviève Gaillard, la municipalidad autorizó la suma de 53.850 € TTC para la realización de los trabajos de jardinería necesarios para convertir el espacio en un cementerio natural.

Durante tres años el equipo de trabajo tuvo carta blanca para diseñar un espacio aprovechando las potencialidades naturales que la propia vegetación que colonizaba de forma espontánea el espacio. La dirección de los trabajos fue confiada a Eve-Marie Ferrer, paisajista y responsable de la gestión de los espacios públicos del ayuntamiento de Niort. El artista Karl Gilbert creó el "Árbol de la Primavera" de hojas eternas, de latón, en el que las familias que han dispersado las cenizas en el recinto natural pueden dejar grabado el nombre del difunto. Un gran hotel para insectos y numerosas cajas nido nos recuerdan que la naturaleza está más allá de la muerte y que nuestra voluntad como seres humanos es que esta naturaleza prevalezca y cuide de las generaciones futuras.

El uso de los cementerios  está cambiado pues las familias cada vez están más deslocalizadas y por tanto menos implicadas en un determinado territorio concreto por lo que la necesidad de perpetuar el espacio de descanso y meditación ha menguado. En Francia, los municipios lo han entendido y han empezado a eliminar la mayoría de las concesiones perpetuas y otorgando concesiones a plazo fijo de máximo 50 años y lo común ahora es que no sobrepase los 30 años. Ante esta realidad los cementerios naturales todavía toman más relevancia.

Curiosamente, el cementerio natural de Souché, linda con un cementerio tradicional, se extiende por más de 4.000 m2. Por el momento es suficiente, pero el ayuntamiento también compró un terreno colindante de 5.000 m2 para disponer de espacio ante la prolongación del cementerio natural. El ayuntamiento de Niort cuenta con unos diez cementerios de los cuales el de Souché es único en sus características.

Las ventajas de los cementerios naturales

La otra cuestión relevante es que la gestión de un espacio memorial ecológica es más barata. Como reconoce uno de sus impulsores, Dominique Bodin, en Niort el funeral y la concesión de un espacio funerario de 15 a 30 años además de ser más barata permite a los concesionarios revegetalizar su espacio de 2m  x 1m para las inhumanciones de acuerdo con los criterios ornamentales del cementerio. La dispersión de las cenizas en el llamado Jardín du Souvenir cuesta sólo 48 euros.

El entierro en Souché obliga a las familias se dan cuenta que los féretros naturales de madera natural sin tratar o de fibras vegetales o cartón, que los sudarios y ropas con fibras naturales, que los ornamentos florales naturales o el no utilizar ninguna práctica de tanatopraxia o ahorrarse las lápidas de mármo, no sólol es mucho más barato sinó que además más ecológico. Sin duda, esta es la verdadera revolución de Niort y los cementerios naturales".

A pesar de las ventajas que alberga, dado que está restringido al vecindario, durante los primeros cuatro años, ha habido en el cementerio natural de Souché sólo 21 entierros con ataúdes ecológicos, 26 entierros en tumbas  y 19 deposiciones de urnas de cenizas. Lo que decide que las familias del barrio elijan este cementerio o no es el gusto de los difuntos por la naturaleza. Hay familias que prefieren todavía las tumbas de hormigón y marmol. Pero para otras personas el paseo por este espacio natural  es un verdadero placer que además del recuerdo permite escuchar a los pájaros o ver los correteos de los ardillas. De hecho, la naturaleza es tan importante que el cementerio natural de Souché ha sido etiquetado por la Ligue de Protection des Oiseaux como refugio ornitológico por la calidad de su biodiversidad.

Lamentablemente, en España, no hay ningún ayuntamiento que se atreva a renaturalizar sus cementerios o crear uno con criterios de espacio natural memorial. El tema de la muerte sigue siendo un gran tabú y lógicamente la caverna funeraria está bien anclada en el propio seno municipal, cuando no está controlada por los grandes grupos empresariales que ostentan esta gran mercado al que el de los cementerios naturales no les interesa pues no les permite vender hormigón y ataúdes relucientes y caros.

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