El ataúd verde florece

Los funerales ha iniciado recientemente una senda algo más sostenible, como mínimo por lo que se refiere a la fabricación de ataúdes, que son un elemento clave. A pesar de que en España la fabricación de ataudes convencionales es la norma generalizada y que aún estamos a gran distancia de los estándares de otros países europeos, la demanda de ataúdes de madera natural con barnices al agua para su acabado y tejidos naturales en su interior crece en la fabrica de Eurocoffin, situada en la montaña de Montjuïc, en Barcelona. Para muestra un botón: en dos años la fabricación de ataúdes ecológicos se ha incrementado un 50%.

El ataúd verde florece

Excelencia ambiental aplicada a la fabricación de ataúdes

Eurocoffin es la fábrica de Serveis Funeraris de Barcelona – Grupo Mémora, ubicada en la montaña de Montjuïc de Barcelona. En la actualidad, produce más de 21.000 ataúdes al año, de las cuales 15.000 son utilizadas por la propia compañía para ofrecer sus servicios funerarios, mientras que las restantes se destinan a otras firmas españolas y a la exportación, existiendo acuerdos con Francia, Bélgica, Rusia y Brasil.

El compromiso con la sostenibilidad de esta fábrica, actualmente se refleja en diversos criterios, como por ejemplo controlando el origen de las materias primas para la fabricación de los ataúdes. “En los años 80, 90 y hasta el 2000 la mayoría de maderas para la fabricación de ataúdes se compraban en África, pero el 2003 está situación cambió radicalmente y se empezó a priorizar la compra de maderas procedentes de explotaciones forestales de proximidad. Esta inflexión se produjo cuando decidimos apostar por ofrecer una certificación ecológica del producto auditada externamente”, explica Carles Civera, responsable técnico y calidad de fábrica de Eurocoffin.

La certificación Ecoterra Label garantiza, entre otros criterios, que la madera utilizada es de proximidad (producida y procesada a menos de 1.000 Km), que el 95 por cien de la madera es maciza y que los otros productos de madera que componen el féretro tienen certificado ecológico de origen (FSC, PEFC, etcétera). Finalmente, garantiza que en ningún caso se ha utilizado maderas de origen genéticamente modificado, entre otros.

Actualmente, la madera utilizada en la fabricación de los ataúdes en Eurocoffin es de proximidad. La más empleada es la de chopo (Populus sp) la cual procede de Girona, Zamora, León y del sur de Francia y un 70% de las plantacionesde este tipo se cultiva con criterios forestales ecológicos. Con el chopo se fabrican al año unos 4.000 ataúdes de gama mediana. La madera de aliso (Alnus glutinosa), también originario de Girona, se utiliza para fabricar unos 1.500 féretros de gama alta. Por último, la manera de pino (Pinus nigra) sobre todo proviene de Navarra y del sur de Francia. Con este tipo de madera se fabrican 11.000 ataúdes de la gama más económica, que son los que tienen más salida.

La mayor demanda de ataúdes fabricados con criterios ecológicos por parte de las compañías aseguradoras, servicios funerarios y particulares ha hecho que Eurocoffin haya pasado de fabricar 6.544 ataúdes ecológicos anuales, el 2016, de los 21.000 que produce anualmente, a los 11.500 durante el 2017 (+76%). Los directivos de la fábrica auguran que producción bajo estandard ecológica se disparará realmente el próximo año, ya que está prevista la fabricación de 17.000 ataúdes ecológicos, lo que representará un 81% la producción total de la fábrica.

Esta fábrica ha hecho una clara su apuesta por la sostenibilidad, no solo en lo referente a las maderas utilizadas, sino también  en el resto de los complementos del férertro. En este sentido, hay una apuesta muy importante por emplear sólo barnices, tapa poros o sellantes de base agua y totalmente exentos de PVC, metales pesados y otros compuestos clorados. Además, la gama de féretros ecológicos certificados con el estandard ecoterra vienen tapizados sólo con textiles naturales, especialmente, algodón que no sólo es de cultivo orgánico sino que lo avalan con una certificación ecológica externa como, como la Oekotex u otras de similares.

Otro aspecto ligado a la gestión ecológica de la empresa tiene que ver con el suministro energético de la fábrica el cual también es respetuoso con  el medio ambiente, ya que dispone de una caldera de biomasa que aporta la energía calorífica que requiere la planta para la fabricación de los ataúdes. El combustible de la caldera proviene de los restos de madera del proceso productivo.

Una sostenibilidad aún no generalizada

La sostenibilidad a la que se compromete Eurcoffin no es una practica generalizada en España, en dónde mayoritariamente se fabrican ataúdes con maderas carentes de certificación FEFC O FSC y recubrimientos exteriores tóxicos.

Es cierto que hay otros fabricantes que argumentan que también fabrican con criterios ecológicos siguiendo las directrices de norma UNE 190001:2013 (UNE es el acrónimo de Una Norma Española), pero esta norma no obliga a que sea certificada por una tercera entidad independiente. Por tanto, nadie puede avalar que realmente se ha seguido escrupulosamente un procedimiento de trazabilidad ecológica demostrada. Actualmente, en todo España sólo hay 6 modelos de ataúd de un único fabricante que estan avalados por una entidad independiente, lo que demuestra que ha apostado por la excelencia ecológica en una parte importante de sus modelos.

La  mayor parte de los ataúdes convencionales cuando se incineran emiten una fuerte contaminación en componentes orgánicos volátiles. La toxicidad proviene sobre todo de los barnices que dan el aspecto suntuoso al féretro. La otra fuente de contaminación se produce cuando se incineran los tejidos sintéticos del acolchado y el uso de maderas contrachapadas que contienen formaldehido.

Al margen de la propia composición del féretro se añade la fuente contaminante de los tratamientos tanotaprácticos con formol (una sustancia cancerígena) a los que se somete a la mayor parte de los difuntos por razones estéticas. Así que el formol de la tanatopraxia es otra de las fuentes de emisiones tóxicas que se liberan a la atmósfera en los hornos crematorios.  La mayor parte de estas sustancias volátiles escapan a los filtros de los hornos crematorios.

El riesgo de contaminación del aire impulsa la madera natural

España es el país con más hornos crematorios funerarios per cápita de Europa. Las emisiones de los hornos crematorios, aunque son controladas por la administración competente para que no superen las emisiones permitidas, son más importantes de lo que la propia administración declara (aunque sea una contaminación local y concreta). Lamentablemente, la vigilancia ambiental de la contaminación de los hornos crematorios no está generalizada en toda España. Los hornos crematorios bajo un control más estricto son los que se han afanado en demandar a las empresas funerarias ataúdes menos contaminantes. Una cosa evidente es que no producen las mismas emisiones los ataúdes fabricados con madera 100% natural, que los que contienen elementos sintéticos o han sido fabricados con muchos aglutinantes y barnices de mayor toxicidad.

“Las medidas exigidas a estas instalaciones están condicionando el tipo de hornos que se pueden utilizar y cuales no. De esta manera, los hornos que se instalan son probablemente mejores y, por lo tanto, las emisiones que generan a la atmósfera más bajas”, según reconoce un técnico del Departamento de Territori i Sostenibilitat de la Generalitat de Catalunya.

La calidad del aire está regulada por Directivas Europeas y todas las Comunidades Autónomas tienen normas adaptadas a esta para garantizarla. Las administraciones ambientales, ya sean autonómicas o incluso municipales en algunas ciudades, establecen los procedimientos de medición, frecuencia y control de acuerdo a la licencia de actividad de la instalación.  En los hornos con un funcionamiento intensivo las emisiones se controlan con equipos de forma continuada. Para los que no tienen medidas de control continuas, los contaminantes se controlan con una periodicidad trienal. La periodicidad de las medida de las emisiones depende de la clasificación de las actividades del catálogo de Actividades Potencialmente Contaminantes de la Atmosfera regulado por el RD 100/2011.

Certificaciones ecológicas para el cambio

Los ataúdes certificados por la ecoetiqueta ecoterra cumplen con las exigencias más estrictas para minimizar las emisiones de los hornos. Sin duda, una de las características más visibles de estos féretros son que no brillan pues están acabados con barnices al agua libres de disolventes orgánicos. Pero no es la única medida como hemos comentado. Los tapazidos a base de textiles vegetales orgánicos y, por tanto, libres de materiales tóxicos rematan la excelencia ecológica. Lamenteblemente, no siempre las funerarias exhiben la ecoetiqueta que garantiza esta excelencia en los seis modelos únicos que la cumplen.

Por otra parte, AENOR (Asociación Española de Normalización y Certificación), a través de la norma UNE 190001:2013 sobre ataúdes; terminología, clasificación y características técnicas, publicada el 9 de Enero de 2013 introduce las características que definen un ataúd ecológico, en relación a un ataúd convencional, sugiriendo la composición de sus materiales para poder definirlo como ecológico.

Aunque según la norma UNE, los a taúdes ecológicos son aquellos en que todos los materiales empleados para la fabricación de ataúdes deben ser respetuosos con el medio ambiente en todo el ciclo de vida del producto, combustibles, degradables y/o biodegradables, no obliga a demostrarlo. Además, especifica que tanto para los elementos estructurales como para los no estructurales, deben ser de origen sostenible, aclarando -pero no obligando- que una de las maneras de demostrar su sostenibilidad podría consistir en disponer de un certificado o sello que acredite dicho origen.

Así pues, el concepto de ataúd ecológico para esta entidad certificadora considera que es un criterio que puede manejar el propio fabricante sin necesidad que haya un tercero que lo certifique o avale.  El resultado es que actualmente, en España sobre el papel hay algunos féretros calificados de ecológicos que en realidad no pueden demostrar fehacientemente que lo son. De hecho, algunos fabricantes incluso hacen trampa. En primer lugar saben que no hay comprobaciones suficientes y se aprovechan que se asocie un barniz no brillante (dado que no existen barnices ecológicos brillantes) a ecológico por lo que han tomado el criterio que si es el acabado es con un barniz mate, este puede pasar por ecológico.

La excelencia de la ecoetiqueta ecoterra no es sólo que autorice exclusivamente barnices tapaporos o sellantes que sean de base agua, exentos de PVC, metales y otros contaminantes, en especial compuestos clorados. En todo el proceso de selección de los componentes se garantiza que el ataúd no se convertirá en un generador  de contaminantes persistentes  ni en el caso que se incinere (evitando emisiones tóxicas) ni inhumado cuando se retiren os restos del nicho o la tumba.

Las imágenes de este artículo se corresponden a ataúdes fabricados por Eurocoffin en el marco del programa de certificación ecológica Ecoterra. Todos ellos se han construido con maderas certificadas, con barnices al agua sin productos tóxicos y tapizados con fibras vegetales orgánicas.