Cementerios naturales

La experiencia de los países anglosajones

En el cementerio natural se practica un funeral ambientalmente responsable para facilitar que el cuerpo del difunto se descomponga en la tierra de forma natural y contribuir a fertlilizar una nueva vida.

Los principios de un cementerio natural

El llamado entierro verde en un cementerio natural (un bosque, un espacio natural rural) es una declaración de valores personales de aquellas personas que buscan minimizar su impacto en el entorno local y global. En el cementerio natural se practica una ceremonia funeraria ambientalmente responsable para facilitar que el cuerpo se disuelva en la tierra para descomponerse naturalmente y convertirse en nutriente para la vida vegetal y edáfica.

Estos cementerios existen básicamente de forma legal en los países anglosajones (Reino Unido, Canadá, Estados Unidos, Nueva Zelanda y Australia) aunque tímidamente empiezan a implantarse fuera de estos países como es el caso del cementerio de Niort (Francia).

En todo cementerio natural se cumplen cinco principios básicos que conforman la filosofía de este tipo de instalaciones funerarias:

1. El cuerpo difunto no ha sido embalsamado con formladehido.  La descomposición de la materia orgánica (la que compone nuestro cuerpo incluso muerto) es la forma en que la naturaleza recicla un cuerpo. Sin embalsamamiento ni intervención tanatopráctica del cuerpo humano, este es 100% biodegradable. Cuando se entierra sin formaldehido u otros productos conservantes, el cuerpo se descompondrá naturalmente, cumpliendo el precepto intemporal de "tierra a la tierra". Desde esta perspectiva, las familias que eligen el entierro verde deben asumir que la tanatopraxia es una práctica altamente invasiva, antinatural e innecesaria. Cada difunto muere dejando rasgos particulares en el cuerpo y su arreglo no puede conllevar llenarlo de productos tóxicos que luego van a intoxicar el suelo o la atmósfera. Se puede preparar un rostro sin vida con lociones y cremas no lesivas para el medio ambiente y ofrecer a la vez una visión digna si así lo desean los familiares.

2. Entierro directo de la tierra. Los restos no embalsamados se envuelven en un sudario hecho de fibras naturales biodegradables y luego enterrados directamente en la fosa cavada en el suelo a poca profundidad. Alternativamente, los restos envueltos se pueden colocar en un ataúd de materiales completamente biodegradables (cartón, fibras vegetales, etc.). Encima la fosa no se coloca ninguna losa de hormigón ni cualquier otro material que no sea biodegradable. En general, este tipo de entierros directos en el suelo, se han diseñado en lugares donde los familaires podrán recordar a su difunto por el entorno más que por el lugar de reposo ya que en realidad el cuerpo se disuelve en la propia naturaleza. Es por tanto en esta naturaleza que recordamos la memoria del ser querido.

3. Restauración ecológica y conservación. Cada entierro verde se realiza en reconocimiento de la conciencia ambiental del individuo y de su deseo de reducir el impacto personal en nuestro medio ambiente. Una vez que se ha completado un entierro verde, la superficie de cada tumba, tras dejar pasar unos meses en que se da el proceso de putrefacción más fuerte, se restaura con plantas autóctonas locales. Estas plantaciones normalmente se realizarán de acuerdo con un plan de siembra preestablecido diseñado para optimizar el paisaje y que este se adecue al ecosistema local que le rodea. El cementerio verde es un lugar memorial no porque se llene de símbolos funerarios, sino porqué precisamente este lugar sagrado es compatible con la propia sacralidad de la naturaleza. La visita a la zona del entierro se gestiona a través de la colocación delicada de senderos para caminar y de algún banco ocasional, ubicado de manera óptima en el conjunto del lugar memorial. La preservación del sitio y la protección perpetua del entorno natural es un componente clave de todo cementerio natural. El operador del cementerio para el entierro verde se compromete a que el sitio nunca será reutilizado para otros fines y el ecosistema natural será protegido, a perpetuidad. El estatuto de protección del medio natural de un cementerio verde es a su vez la mejor garantía para conservar los paisajes de nuestro entorno.

4. Conmemoración comunal. Nadie quiere ser olvidado, pero el recuerdo no viene de una inscripción en mármol sobre un hueco forrado de hormigón. En un entierro verde no se usan monumentos funerarios individuales. El mejor recuerdo es el que se nos asocia con un espacio natural amado por la persona fallecida o sus familiares. En los entierros verdes la memoria del difunto queda impregnada en la belleza y la biodiversidad del cementerio natural. El cementerio natural ofrece un espacio singular donde el difunto se integra en la naturaleza y, por tanto, los familiares y amigos deben valorar la conmemoración comunal. Puntualmente, y durante un tiempo mínimo se puede señalar el lugar con materiales de origen natural y solo se hacen inscripciones simples y básicas ligadas más al espacio natural memorial que al lugar concreto de reposo. La idea del cementerio natural es que la esencia del cuerpo del difunto se incorpora a la fertilidad y los ciclos ecológicos del lugar y es este su mejor monumento, porque este lugar natural está vivo.

5. Optimizar el uso de la tierra. Un cementerio natural para la inhumación directa en el suelo está bien planificado y optimizará la tierra que ocupa. La gestión de un cementerio natural permite albergar más entierros en una misma área que en un cementerio convencional con estructuras llenas de ninchos o parcelaciones con tumbas de hormigón de propiedad o alquiladas por décadas. En un cementerio natural, los elementos de diseño que ocupan el paisaje silvestre son mínimos, como mucho hay sendas temporales que puedan ser renaturalizadas y convertidas en lotes de entierro, cuando la zona de entierro ya se ha renaturalizado. En la gestión de un cemeneterio verde se maximiza la capacidad de entierro del sitio natural en aras a su función de retorno a la naturaleza. La reutilización de fosas es una práctica altamente sostenible que optimiza el uso de la tierra en un entierro verde. De momento la legislación no facilita la reutilización de tumbas, pero es probable que esto cambie ya que no se justifica un lugar de reposo alquilado cuando la verdadera memoria reside en la consciencia de los que continuan en vida.

Historia de los cementerios naturales

A principios de la década de 1990, en el Reino Unido había elevada tasa de cremación y las preocupaciones ambientales sobre el consumo de combustible de carbono y el cambio global emergían con fuerza. En este contexto de lucha contra cambio climático local y global, los servicios funerarios convencionales topaban con la sensibilidad ambiental de muchas personas.

Al mismo tiempo, algunos de los paisajes naturales más prístinos y pintorescos del país estaban cayendo en bajo las garras de la especulación para ser invadidas por una urbanización en rápida expansión. Los ambientalistas buscaban una forma de conservar algunas de estas áreas naturales clave para la biodiversidad.

De estos dos desafíos -el efecto de la cremación sobre el clima y la conservación de los paisajes naturales- surgió el concepto del cementerio natural com un espacio memorial que permitiese reducir la cantidad de cremaciones a la vez que contribuir a la conservación de los paisajes naturales. El cementerio natural se concibe pues como una área memorial pero a la vez protegida y por tanto donde los símbolos funerarios son mínimos pues se potencian los aspectos ecológicos y paisagísticos del lugar. Un cementerio verde es una propiedad privada o pública destinada al entierro ecológico pero a la vez que gracias a los ingresos de su actividad permite garantizar la conservación de la biodiversidad natural a perpetuidad.

En este proceso una entidad fue clave, el Natural Death Center, creada en 1991, quien diseñó las bases para definir como debía ser un cementerio natural y a la vez impulsar los protocolos de las ceremonias funerarias ecológicas. Desde aquellos primeros días, el entierro verde o natural ha sido ampliamente adoptado en todo el Reino Unido y en la actualidad cuenta con más de 250 cementerios verdes grandes y pequeños. Posteriormente la idea se ha implantado de forma exitosa en los países anglosajones aunque de forma tímida también están surgiendo en otros países europeos.

Es cierto que la existencia del cementerio verde ha ido acompañada de una potente consciencia ambiental pero a la vez de una cultura que es capaz de hablar de la muerte de forma abierta como tradicionalmente ha sido en la cultura religiosa anglicana. A la vez, las entidades que promueven los cementerios verdes y los funerales ecológicos han sido claves para impulsar la educación, la promoción, la "aceptación" de los proveedores de servicios de funerales ecológicos. En este sentido el Natural Death Center organiza cada año un certamen sobre las iniciativas ecológicos más destacables en el ámbito funerario.

Cuatro buenas razones para impulsar los cementerios naturales

Los cementerios naturales aportan una nueva visión de la ceremonia funeraria. Su existencia está ligada también a una legislación que no obliga al entierro inmediato como sucede en la española y por tanto permite planificar la ceremonia. La sociedad española no ha asumido que una ceremonia funeraria es algo personal y que no puede estandarizarse como hacen las empresas de los servicios funerarias de nuestro país. En los países anglosajones los cementerios verdes existen porqué hay la conciencia social que la ceremonia funeraria no puede ser de prisa y corriendo como sucede en nuestro país. En definitiva, la existencia de los cementerios naturales es también una innovación socioecológica y cultural necesaria por varias razones.

Una idea sostenible
El entierro directo en el suelo es la forma en que la humanidad ha cuidado tradicionalmente a sus muertos. El simple entierro en el suelo es una forma efectiva y respetuosa de disposición, y ahora se reconoce como uno de los primeros rituales de la civilización humana.
 
Las primeras tumbas con cuerpos enterrados se remonta a 62.000 años atrás, por parte de los neandertales en la cueva de Shanidar en el norte de Iraq. En aquella cueva los restos humanos colocados en tumbas forradas con ramas de pino y flores silvestres junto con alimentos, carbón, armas y herramientas de piedra.
 
Más allá de las razones ambientales para promover el entierro ecológico promoverlo es impulsar el retorno a las prácticas simples de entierro en el suelo. En definitiva, una mínima preparación del difunto pero digna y su colocación directa en el suelo sin nada que impida la descomposición natural y la creación de un entorno que contribuya a la preservación de la naturaleza.

Una opción económica a bajo costo
Aunque las personas que escogen el entierro verde en un cementerio natural no lo hacen por el precio, este es más económico. Sin embargo, también es cierto que dado que permite una ceremonia más personalizada puede acabar no siendo más barato. La cuestión de fondo es que los responsables de un cementerio verde ofrecen servicios sostenibles de muy alta calidad como el traslado del féretro hasta el lugar de reposo con un carro o un vehículo eléctrico.

El entierro verde nunca debe verse como una opción de todo o nada. El hecho de que no haya un cementerio ecológico en nuestro país no justifica que los productos y servicios funerarios no puedan ser sostenibles. Por ejemplo, insistir solo en la preparación corporal básica en lugar de embalsamar, escoger ataúdes más simples y biodegradables, y encontrar cementerios locales que acomodarán enterramientos sin sepulturas o bóvedas son solo algunas formas de "ecologizar" incluso los entierros tradicionales.

Cada decisión tomada desde la perspectiva de la sensibilidad ambiental es positiva. Sólo sumando voluntades se facilita que los servicios funerarios deban cambiar. Cuando una familia considera seriamente la planificación de la ceremonia al final de la vida seguro que se plantea reducir o mitigar el impacto de sus elecciones sin infringir creencias étnicas, culturales o espirituales.

Hoy en día los servicios funerarios son caros pero sobretodo son impersonales y esto es lo que molesta del precio. En un cementerio natural los productos funerarios son de bajo coste pero la atención y la personalización de la ceremonia justifica que la familia opte por una despedida de su agrado con independencia del precio que de todos modos puede ser con una ceremonia simple y de bajo coste.

No sólo para ecologistas
De hecho, el entierro verde es una tendencia en constante crecimiento que refleja los valores de personas de todos los ámbitos de la vida. Eso explica que a finales del 2017, en el Reino Unido había 270 cementerios cementerios verdes registrados en el Reino Unido y más de 93 cementerios cementerios verdes en EE. UU. De los más de 150,000 entierros que tienen lugar anualmente en el Reino Unido, alrededor de 12.000 (8% ) son entierros verdes en cementerio naturales.

El entierro verde atrae a un amplio espectro de la población. En el Reino Unido, un tercio de los encuestados expresó una preferencia por el entierro verde sobre otros tipos de disposición. Más cerca de casa, una encuesta de consumidores realizada en Victoria, BC en 2013 mostró que el 42% de los encuestados expresaba una preferencia por los servicios de entierro ambientalmente sensibles.

Ya no hay que ser ecologista para llevar una vida sostenible porqué cada día más personas son conscientes que hay que minimizar nuestra huella ecológica en un planeta del que somos inquilinos y no propietarios. Al final de nuestra existencia en la Tierra, el entierro verde se convierte en una opción responsable  y un compromiso para que el último acto de nuestra  vida contribuya a la salud del planeta y refleje y celebre la Vida en perpétuo movimiento.

La inhumación directa en el suelo es la opción de menor huella ecológica
El entierro verde directo en el suelo con mortaja o ataúd vegetal es la  alternativa ambientalmente de menor impacto ambiental (1). La cremación supone liberar dióxido de carbono y otros gases a la atmósfera, pero también es cierto que en las grandes metrópolis esta opción facilita la gestión funeraria. Pero, en el proceso de cremación también se pueden optar por minizar el impacto. La cremación directa facilita la gestión de los hornos para un uso más eficiente de la energía que consumen. En algunos países anglosajones la cremación llega a más del 80 % por lo que es evidente que se precisa de alternativas de menor impacto ambiental.
 
El entierro verde en cementerios naturales permite conservar paisajes naturales y dado que no se "compran" espacios funerarios facilita que puedan acoger muchos entierros. Para muchos espacios naturales actualmente en proceso de degradación por falta de gestión, la autorización para ser declarado como "cementerio verde" y que sus propietarios o socios puedan ofrecer servicios funerarios permite pues disponer de fondos económicos para la protección de paisajes naturales relevantes. La experiencia de los cementerios verdes muestra no sólo las bondades sostenibles de los mismos de por si evidentes, sino que además su existencia impulsa un cambio sociocultural respecto al "reposo" al final de la vida ya que cuestiona los productos insostenibles funerarios actuales. El entierro verde permite, en última instancia, un uso ecológico de la tierra y su elección una opción de baja huella de carbono y por tanto, un acto de responsabilidad personal al final de la vida en el planeta que nos ha acogido.

Este artículo ha sido elaborado con información procedente del Natural Death Center, el Green Burial Society of Canada y el Green Burial Sites in the United States. Las imágenes pertenecen a un cementerio natural del Reino Unido en una visita realizada por técnicos de la Fundación Tierra al Natural Death Center en septiembre de 2012.

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