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Una persona no muere cuando deja de respirar sino cuando deja de ser recordada. Una afirmación cierta sobre la cual deberíamos reflexionar y que nos lleva a hacernos la pregunta ¿Cómo quiero ser recordado? Sin duda, es simple, pero requiere pensar un largo rato antes de ser contestada.

Un funeral al igual que un nacimiento es un acto vital y hay que celebrarlo. En un caso nos abrimos a la vida. En el otro dejamos una huella en nuestro entorno y seres queridos que quieren despedirse o celebrar todo lo bueno que han recibido del fallecido.

Cuando morimos, el momento presente, llega a su fin y todo lo vivido queda atrás para la consciencia que deja el cuerpo físico. Por lo tanto muchas personas consideran irrelevante lo que suceda después de este evento. La realidad es que hacen un flaco favor a familiares o amigos íntimos que se ven en la necesidad de tomar decisiones en muchos casos difíciles y, sobre todo, por desconocimiento.

La muerte se aprecia como desafio a nuestro propio poder terrenal y por eso luchamos contra ella en lugar de verla como la oportunidad para dejar que otras 'identidades' contribuyan a construir un proyecto común como especie en este universo material que nos permite experimentar.

Nuestra cultura se opone a la muerte y no sabe conjugar la serenidad de este acto vital con toda la existencia y el propio sentido de la vida. Muchos pensadores nos alertan de la importancia de incorporar la muerte como algo digno en lugar de ser trágico. En este artículo ahondamos en la fenomenología de la muerte como cambio inexorable e ininterrumpido del propio ciclo vital, de esta danza.

¿Qué tejido elegir para el ultimo adiós? Los mejores son los compuestos con fibras vegetales que son biodegradables, como el lino, el algodón o el cáñamo, ya que su descomposición es fácil en el entorno natural y no contaminan.

La fabricación de los ataúdes de madera puede acabar siendo un problema ambiental, tanto en el proceso de elaboración cómo cuando se utilizan, ya sea porqué acaben incinerados o descomponiéndonse en un nincho. Sólo una fábrica de las varias decenas que hay en España fabrica ataúdes con un certificado de excelencia ecológica.

Si la energía ni se crea ni se destruye solo se transforma, según asegura la ley de la conservación de la energía, podemos afirmar que la muerte representa solamente un final relativo pues volvemos a la naturaleza para seguir formando parte del ecosistema terrestre.

Las esencias florales y los aceites esenciales pueden ser dos aliados valiosísimos para abordar un proceso de duelo o bien para prepararnos adecuadamente para afrontarlo. Las Flores de Bach o los aceites esenciales, bien utilizados bajo el asesoramiento de profesionales, consiguen actuar directamente sobre las emociones de quien las toma, tonificándole o relajándole, segun necesite.

La música es una experiencia no verbal que traspasa fronteras cognitivas. Es una vibración que forma parte del ser humano y ha impregnado con sus ecos todas las zonas de la fisiología humana. La música es la expresión de la pulsación vital del Universo, del latido de nuestro corazón o la respiración o del ritmo de las estaciones.

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